viernes, 3 de febrero de 2012

¡¡¡¡¡¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen!!!!!!

Llevaba unos días con un miedo metido en el cuerpo... El potro de mi clase de gimna..., ejem, de educación física. Había que saltarlo POR NARICES, porque si no, no aprobaba. El primer día no lo salté. El segundo día tampoco y además, me entró el bajón. Hoy lo he vuelto a intentar. Me he mordido las uñas de toda la mano derecha y del meñique de la izquierda. El profe me ha repetido una y otra vez que lo pasaba seguro. Que era muy ágil. Que tenía una fuerza impresionante en las piernas. Me ha jurado que, si me caía, me compraba un IPhone. Entonces he pensado en la cara que pondrían mis padres al enterarse de que he vencido a mi miedo. Me he superado. He pasado por encima del cadáver de la amargura. Y lo único que recuerdo es: voy corriendo muy rápido, rapidísimo. Salto el trampolín. Y de repente, noto los pies en un suelo blandito. La colchoneta. ¡¡Lo hice!! ¡¡Lo conseguí!! ¡¡Hurra!


Ja!

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